Conéctate con nosotros

Javier G. Godoy

The Lords of Salem: Por y para los fans

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Si hay un director que, con una breve filmografía, ha conseguido una legión de fans incondicionales, ese es Rob Zombie. Este polifacético artista de 48 años, ha conseguido hacerse hueco dentro del cine de género gracias a una innegable habilidad para homenajear la serie B sin olvidar las necesidades del terror actual. Un mugriento compendio de violencia, sexo, miedo y gore light, que han hecho las delicias de un gran número de espectadores.

Pues bien, «The Lords of Salem» intenta, sin toda la eficacia que debiese, cumplir las expectativas contándonos la historia de Heidi, una locutora de radio interpretada por Sheri Moon Zombie (sí, la bella esposa del director) que, tras recibir un misterioso paquete, comienza a tener sensaciones extrañas. Estas percepciones le arrastrarán a un pavoroso y laberíntico conglomerado de visiones cuyo origen está en la horrible maldición de Salem.

No creo que pueda llegar a ser (ni con el tiempo) su mejor película, por supuesto, pero Zombie vuelve a hipnotizarnos con su manera de rodar. Es relativamente loable su capacidad para componer imágenes terroríficamente evocadoras basándose en la suficiencia del reparto que, en todas sus películas, da lo mejor de sí mismo no siendo este ni mucho menos un desfile de estrellas de primer nivel. Eso da realismo a las historias que nos cuenta Zombie y, por qué no decirlo, cierto tufillo a película «cutre», que engrandece las cualidades de un cine peculiar y que no debe infravalorarse.

«The Lords of Salem» es una travesura con una evidente inspiración en «La Semilla del Diablo« de Polanski, de planos aberrantes que caricaturizan a los diferentes personajes enfatizando el horror y el patetismo con el que el mal, que aquí adoptará formas diferentes según avanza el metraje, se irá adueñando de la protagonista. Es en este tramo donde el director norteamericano despliega toda su capacidad para captar nuestra atención y, en cierto modo, lograr sugestionarnos con una sucesión de potentes escenas en cuyo contenido podemos apreciar de lo que es capaz Zombie.

Sin embargo, valoraciones subjetivas aparte, estamos en la obligación de decir que el cine de Rob Zombie, aun considerado de culto (hoy en día se otorga este calificativo con cierta ligereza), no consigue alcanzar otra meta que seducir a sus legiones de fans, transformándose sus películas en productos de menos trascendencia de lo que deberían. Esta afirmación es solo un deseo personal, pero aprovecho el escrito para exigir que una película de culto de un director de culto, debería ser más relevante dentro de un género al que el paso de los años ha tratado contradictoriamente: hay más cine de terror pero la calidad es infinitamente peor, salvándose solo algo de la producción patria (Balagueró, Plaza, Bayona…) y cada vez menos producciones japonesas o coreanas.

En definitiva, Rob Zombie, una foto, una música y un reparto acertados, con momentos de gran lucidez, como en el caso de las tres brujas contemporáneas (ver a Dee Wallace tiene su punto curioso), construyen un relato sobre maldiciones y hechiceras que no acierta tanto en su planteamiento como en su peculiar diseño y que se queda a medio camino, estando lejos del nivel que pudimos ver en «La Casa de los Mil Cadáveres» o, la que para mi es su mejor película, «Los Renegados del Diablo«.

Por Javier Gómez

Hazte con todas las Novedades --->

Click para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio

Lo mas vistos

10 cosas sobre Voldemort que quizá no sabías

Reportajes

Hazte con todas las Novedades --->