Conéctate con nosotros

Javier G. Godoy

RdS: Lake Mungo

Quizá muchos de vosotros no conozcáis ese palabro inventado, creo, por los cineastas norteamericanos (quien si no) para referirse a aquellas producciones que fingen ser un documental. Mockumentary, pues, es el término elegido para denominar este subgénero que, en gran cantidad de ocasiones, está relacionado con el terror.
Por ello, esta semana os quiero recomendar uno que me pareció especialmente inquietante: «Lake Mungo«.

La película, australiana y del 2008, cuenta la historia de una familia que pierde, en circunstancias que no se detallan con gran precisión, a su hija de 16 años. Tras el fallecimiento y posterior localización del cadáver de la joven, comenzarán a suceder cosas extrañas en la casa.

A priori, puede parecer el típico argumento de casa encantada tras una muerte desgraciada y repentina y, en parte lo es, pero he aquí una forma elegante y cuidada de contar lo que nos han relatado tantas veces en decenas de películas que caen y vuelven a caer en los clichés del género de los que algunos estamos ya muy hartos.

«Lake Mungo» es sensiblemente diferente a muchas cintas de este género por varias razones: el formato del que os hablaba anteriormente es la primera y principal de estas diferencias y es que, a pesar de que falsos documentales hay desde hace mucho tiempo, el montaje, realizado con cierto mimo, hace que en ningún momento te salgas de la línea «informativa» que pretende seguir la película. Las entrevistas, los vídeos caseros y varias pequeñas pausas convertidas en auténticas postales de los alrededores de la casa, están rodadas con naturalidad y montadas con cierta agilidad que logra que mantengamos la atención durante toda la cinta.

Ahora bien, aquí llega el punto de inflexión: «Lake Mungo» no es terrorífica.
Hace poco alguien me comentaba que le falta «chicha», ya sabéis, más miedo, más sustos quizá… pero he encontrado en esta película ese auto-control del que adolecen la mayoría de producciones del género, es decir, una filosofía diferente que demuestra que la idea, y por tanto el guión, están claros y definidos y que los momentos que pueden producirnos escalofríos son, justamente, de los que el director no quiere abusar, ni más ni menos.
Cuando la creatividad escasea, principal problema de esas producciones a las que me refería anteriormente, solo puede recurrirse a efectismos y recursos baratos. Un ejemplo estúpido: ¿cuantos gatos saltando desde un armario habremos visto en películas de terror cuando alguien está inspeccionando una casa?

Juzgad vosotros mismos.

Por Javier Gómez

Hazte con todas las Novedades --->

Click para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio

Lo mas vistos

10 cosas sobre Voldemort que quizá no sabías

Reportajes

Hazte con todas las Novedades --->