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Críticas

Negocios con resaca: melopea por aburrimiento.

¿Se aburre a veces la industria cinematográfica norteamericana? ¿Tanto dinero hay y tan pocas ganas?

No es que Negocios con resaca sea una película pésima porque, aunque no dista mucho de serlo, a veces nos seduce (si tenemos el día facilón) a base de humor soez y tan tópico como efectivo. Pero la hemos visto ya tantas veces que su reincidencia y su voluntaria vulgaridad, la que en algún momento de la proyección hemos tragado con gula como la comida rápida, nos pasa factura después, justo cuando ha acabado y queremos empezar a digerirla. Ese es el momento en el que uno siente rabia ante la desidia y la impunidad de cierto sector de la comedia estadounidense para repetirse una y otra vez.

Dan Trunkman (Vince Vaughn) es un pequeño empresario que decide hacer la guerra por su cuenta tras abandonar su actual empresa. Para ello, se alía con otros dos socios (Tom Wilkinson y Dave Franco) con los que tiempo después intentará firmar en Europa el negocio definitivo. Este viaje no resultará tan sencillo como piensan.

Va a resultar muy curioso (y útil para su carrera) ver a Vince Vaughn de nuevo en un papel dramático que promete sacarlo de su encasillamiento. Aparecerá en la segunda temporada de True Detective, de la HBO. Y es que lo de este actor ha sido más bien preocupante estos últimos años.  El desfile de comedias de medio pelo es tal, que nadie pensaba a estas alturas que el actor de Minneapolis recordase como sumergirse de nuevo en un registro dramático. Aun así, este hombre tiene cierto carisma y, las cosas como son, es un buen actor.

Si Negocios con resaca (Unfinished Bussiness, en su título original) funciona en momentos aislados es precisamente por eso, por un trío protagonista que tiene feeling y lo transmite. La experiencia de un actor como Tom Wilkinson (En la habitación, El exorcismo de Emily Rose), el gancho de Vaughn y ese curioso personaje que es Dave Franco (hermano de James), construyen a su alrededor y solo en contadas ocasiones (cuando, por ejemplo, aparece Nick Frost), una comedia con tintes gamberros que funciona fugazmente, y es sólo por esa simple razón, por la que nos quedaremos hasta el final de la cinta.

© 20th Century Fox

© 20th Century Fox

Lo demás son pinceladas de clichés con más o menos gracia que harán que Negocios con resaca no dure en nuestras carteleras más de lo que lo haría cualquier comedia norteamericana de medio pelo que, en definitiva, es a lo que aspira a ser.

Lo mejor: el trío protagonista te arranca alguna carcajada.

Lo peor: el resto es «sin novedad en el frente».

Por Javier Gómez.

 

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